La próxima visita del Santo Padre León XIV al Perú constituye un tiempo de gracia y renovación para nuestra Iglesia de Lima. No se trata de organizar un evento, sino de disponernos espiritualmente para acoger su magisterio. En este contexto, su encíclica Dilexit te ("Te he amado") nos recuerda que toda auténtica acción pastoral nace …
La próxima visita del Santo Padre León XIV al Perú constituye un tiempo de gracia y renovación para nuestra Iglesia de Lima. No se trata de organizar un evento, sino de disponernos espiritualmente para acoger su magisterio. En este contexto, su encíclica Dilexit te («Te he amado») nos recuerda que toda auténtica acción pastoral nace de una experiencia personal del amor de Cristo. El discípulo no sirve por obligación, sino porque ha sido transformado por un amor que lo primerea.
Nuestra Arquidiócesis viene de escuchar los clamores de la ciudad en la II Asamblea Sinodal. Esos gritos de soledad, pobreza y exclusión exigen una respuesta que no sea puramente estratégica, sino profundamente evangélica. A la luz de la Dilexi te, descubrimos que la opción preferencial por los pobres y el caminar sinodal solo son posibles si antes nos dejamos amar, sanar y enviar por el Señor, reconociendo su rostro en los más vulnerables.
Recuerda que: una Iglesia que ha experimentado el amor de Cristo será necesariamente una Iglesia sinodal, porque caminará con todos; misionera, porque saldrá al encuentro; solidaria, porque servirá a los pobres; ecológica, porque cuidará la casa común; y esperanzadora, porque anunciará que nadie está solo ni olvidado.






